El verano te pisa los talones,
los domingos se caen a tus pies,
el frío invade tu mirada,
los silencios llevan tu nombre,
y París desea que vuelvas.
La soledad incendia tus ojos,
las guerras que haces las pierdes,
la azotea recuerda tus lágrimas,
diciembre llora si tú lloras,
y París desea que vuelvas.
La ventana te echa de menos,
las ideas son más cobardes,
el otoño ya no sabe qué hacer,
Madrid olvida tus pisadas,
y París desea que vuelvas.
Las sábanas guardan tu olor,
las nubes te pierden de vista,
los escalofríos recorren tu espalda,
los truenos ya no son tan valientes,
y París desea que vuelvas.
El invierno olvida tu perfume,
la almohada sabe todos tus secretos,
los charcos amenazan con secarse,
la lluvia no se acuerda de tu risa,
y París desea que vuelvas.
La primavera huele a café,
las gotas ya no buscan tu piel,
la niebla se esfuma si no te ve,
enero nunca ha estado tan triste,
y mientras, París se muere porque vuelvas.
los domingos se caen a tus pies,
el frío invade tu mirada,
los silencios llevan tu nombre,
y París desea que vuelvas.
La soledad incendia tus ojos,
las guerras que haces las pierdes,
la azotea recuerda tus lágrimas,
diciembre llora si tú lloras,
y París desea que vuelvas.
La ventana te echa de menos,
las ideas son más cobardes,
el otoño ya no sabe qué hacer,
Madrid olvida tus pisadas,
y París desea que vuelvas.
Las sábanas guardan tu olor,
las nubes te pierden de vista,
los escalofríos recorren tu espalda,
los truenos ya no son tan valientes,
y París desea que vuelvas.
El invierno olvida tu perfume,
la almohada sabe todos tus secretos,
los charcos amenazan con secarse,
la lluvia no se acuerda de tu risa,
y París desea que vuelvas.
La primavera huele a café,
las gotas ya no buscan tu piel,
la niebla se esfuma si no te ve,
enero nunca ha estado tan triste,
y mientras, París se muere porque vuelvas.


