lunes, 25 de julio de 2016

Día internacional

Aquí corazón llamando a la luna, cambio.
Aquí corazón mirando lo lejos que está la luna, corto.

Corto este día, y también la vida,
y si al final resulta que se parte en dos,
hoy me quedo con la gris,
y paso frío.

Pasó y se quedó dentro,
ahora Frío duerme en mi salón,
compartimos insomnios y metros cuadrados,
y nunca hay suficiente café para los dos.

Pero no hay problema, tenemos un pacto con esta ciudad,
él pinta todas las paredes de azul,
y yo le cuento cuentos para no dormir,
que parezco Sherezade
intentando que no termine de congelarme.

Y es que digo yo, que puede ser, que tal vez,
a lo mejor, quizá, se me esté acabando la suerte.
Porque esta es la noche mil,
y tengo miedo.

Tengo de sobra y ya no sé dónde meterlo,
menos mal que siempre queda música en algún cajón,
y convierte estas dunas en cama,
ojalá también en calma.

Ojalá alcance la calma alguna vez a la tormenta,
que voy tercera en la carrera y quiero ver relámpagos,
no quiero más paz, quiero tempestad.

Hoy he pasado por tu calle y ya no hay flores,
abril dice que se las ha llevado
y mayo que no piensa comprar más,
que me las cargo.

Le digo a Frío que vaya él, por favor,
y dice que detrás de mi,
que lleva toda la vida detrás de mi
para que salga de aquí.

Menos mal que de momento seguimos bailando los domingos
mientras celebramos
el día internacional
de la tristeza.