lunes, 18 de abril de 2016

Optimismo.

Hoy te he olvidado, he salido de mi casa y cuando he mirado a la librería de en frente del chino, no me he acordado de ti.

De repente ya no me apetecía verte, ni intentando que te invitaran a chupitos en el bar de abajo, ni cuando nos despierta la alarma del móvil, ni esquivando mis fotos, ni hablando de literatura con una estrella en la mano, ni con los pies en el salpicadero, ni cantando con la voz quebrada. Ya no me apetecía verte leyendo en el sofá con un contraluz precioso, ni saltando en los conciertos hasta quedarte sin pies, ni haciéndote el fuerte en manga corta a 3 grados en noviembre.

Sé que he tardado, pero aquí estoy, sin meterme en tu instagram, sin darle a me gusta(s) en facebook, sin pensar lo bien que le quedaría esta luz a tu pelo, lo malo que está el café cuando no lo haces tú, o qué paisaje puedo mejorar si lo fotografío contigo.

Me ha costado olvidarte, lo admito, pero ya no pienso qué libro de poesía estarás devorando ahora, o en quién te descubrirá la canción que estoy escuchando y que seguro que te encanta.  Por eso creo que hoy se me ha escapado un poco de desamor por los huesos.

Y es que esta mañana, cuando he salido de mi casa y he mirado a la librería de en frente del chino,
te he olvidado, durante un par de minutos. 
Pero soy optimista, y aspiro a que sean horas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario