El frío se ha hecho ciudad y ahora vivo por el centro.
Esto está lleno de parques vacíos, casas abandonadas, y gente en ruinas.
Aquí se vive roto, se baila lento y se duerme solo.
El frío se ha hecho ciudad, pero aún no tiene nombre.
Aquí no hay caminos de baldosas amarillas,
ni París que valga, ni fuego que queme.
El frío se ha hecho ciudad, y ahora estoy más al norte que nunca,
Aquí soñar es deporte de riesgo, y no hacerlo es de cobardes.
Mis vecinos dicen que desde que llegaron no sienten otra cosa que escalofríos.
El frío se ha hecho ciudad y ahora es capital.
Aquí las leyendas son cuentos para no dormir,
y suena Between the bars en todos los garitos,
pero a la gente le da igual, mañana también lloverá,
también se matarán a café y tampoco dormirán.
El frío se ha hecho ciudad y a las afueras ya no queda nada.
Aquí hay fuentes congeladas en plazas a las que nadie quiere ir,
niños que no son niños porque les prohíben saltar en los charcos,
y el resto son callejones que no investigo por miedo a que no haya salida,
o a que la haya, yo qué sé.
Creo que me da miedo reconocer que sé cómo salir pero que no quiero.
Creo que me he acostumbrado a vivir aquí.
Creo que ya no sobreviviría fuera y el sol me acabaría quemando.
Creo que dejé de creer en lo que creía cuando llegué.
El frío se ha hecho ciudad y sé que me estoy congelando.
Esto está lleno de parques vacíos, casas abandonadas, y gente en ruinas.
Aquí se vive roto, se baila lento y se duerme solo.
El frío se ha hecho ciudad, pero aún no tiene nombre.
Aquí no hay caminos de baldosas amarillas,
ni París que valga, ni fuego que queme.
El frío se ha hecho ciudad, y ahora estoy más al norte que nunca,
Aquí soñar es deporte de riesgo, y no hacerlo es de cobardes.
Mis vecinos dicen que desde que llegaron no sienten otra cosa que escalofríos.
El frío se ha hecho ciudad y ahora es capital.
Aquí las leyendas son cuentos para no dormir,
y suena Between the bars en todos los garitos,
pero a la gente le da igual, mañana también lloverá,
también se matarán a café y tampoco dormirán.
El frío se ha hecho ciudad y a las afueras ya no queda nada.
Aquí hay fuentes congeladas en plazas a las que nadie quiere ir,
niños que no son niños porque les prohíben saltar en los charcos,
y el resto son callejones que no investigo por miedo a que no haya salida,
o a que la haya, yo qué sé.
Creo que me da miedo reconocer que sé cómo salir pero que no quiero.
Creo que me he acostumbrado a vivir aquí.
Creo que ya no sobreviviría fuera y el sol me acabaría quemando.
Creo que dejé de creer en lo que creía cuando llegué.
El frío se ha hecho ciudad y sé que me estoy congelando.
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