domingo, 12 de febrero de 2017

Nuestra.

No es solo porque: "pero es que mírala, ¿cómo no va a ser mi ciudad?".

Es por los problemas que no parece que tienes.
Es por la absolución que sientes que te concede.
Es por los tejados que absorben tus quimeras.
Es porque tiene los grises más bonitos que he visto.
Es por todo lo que se cruza en su aire.
Es por el vértigo que superas al pisarla.
Es por las vidas que han visto sus bares.
Es por las calles que se vuelven de arena.
Es porque allí no todos llevan disfraz.
Es porque sigo sin tener nada pero puedo verla.
Es por los rincones que haces tuyos después de a-saber-cuánta-gente-más.

Y es porque también es suya.


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