jueves, 12 de febrero de 2015

Los fantasmas dicen que no creen en Lía

Lía es una lista de cosas incompletas,
un puñado de monedas arrojadas a una fuente.
Lía es bala perdida, hace mucho que le dispararon,
y ahora se busca pero no se encuentra.

Lía es nostalgia en vena, y sólo sigue porque
ya tiene la vida empezada.

Lía lleva desde los 15 queriendo enamorarse de un músico,
y siempre camina como dejándose llevar,
pero acaba perdida en ciudades que no aparecen ni en los mapas.

Lía ha visto mundo pero no lo ha entendido,
y tiene vértigo a poner los pies en el suelo,
aunque no conoce otra toma de contacto.

Lía tiene la cara de una niña que no sabe cuándo parar de contar estrellas,
y la cruz de serle fiel a la huida cuando cree que ya no puede más.

Lía sólo sabe seguir el camino que no lleva a Roma,
y va perdiendo el valor por los agujeros de los bolsillos.

Lía no consigue nada de lo que se propone,
y guarda sus derrotas en cajas de Ikea
como quien ordena sus pertenencias
para poder encontrarlas fácilmente después.

Los fantasmas dicen que no creen en Lía.
Lía que no cree en la suerte.
Y la suerte, que nadie está preparado para conocer a Lía.

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